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2022: “Consuelen a mi pueblo”: el llamado de Dios a estar cerca de quiénes están sufriendo en este mundo.

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“Nosotros queremos pescar en nuestro río, queremos bañarnos en el río, no quiero ver a mi mamá llorando porque el río está contaminado y está sucio”

Son las palabras de Miguel, un niño que vive a las orillas del Río Nanay, en Perú, contaminado con mercurio para extraer oro, y aceite, que dejan las dragas de las empresas mineras. Mientras las alertas por la pandemia y sus nuevas variantes tienen en vilo a la humanidad, la actividad extractiva, minera, petrolera, madera, no se detiene.

Miguel ha nacido y ha crecido a las orillas del río, su abuelo le enseñó a pescar, de la pesca, alimentan a su familia, y no sólo eso. El río tiene conexiones profundas con lo sagrado, con la fuerza espiritual, con todo lo creado. El río comunica y reproduce la vida, el río conecta y ahora, el río mata.

Mata la piel, mata los órganos, da diarrea y produce otras enfermedades, como el hambre, si no hay alimentos, o si el agua que moja los cultivos, es tóxica.

De aquí se envían alimentos a otras zonas del país, ya con la pandemia, ha quedado absolutamente comprobado que el trabajo rural, de la agricultura y los emprendimientos familiares sostiene a las ciudades y generar seguridad alimentaria. Amenazar la vida del río, las cuencas, las orillas, las tierras que nutre, nos pone en riesgo a todos.

Y hay mucha gente sufriendo por causa de las actividades extractivas, la minería, es una actividad extremadamente tóxica, dañina, letal, que mata la tierra y el agua, enferma a las personas, corrompe los poderes locales, destruye los tejidos organizativos.  Es una actividad económica que sostiene la desigualdad en el mundo: genera mayor riqueza en quienes acceden a la extracción de estos recursos de manera amañada, porque en todos los países, se han arreglado leyes y reglamentos, se han pasado derechos colectivos. Los réditos de los que tanto se habla con engaños, no son invertidos ni si quiera en derechos básicos para la población del entorno.  Se han perseguido y asesinado defensores, se han enterrado poblaciones enteras, se han envenado cientos de personas.

Por eso Miguel, sufre, por eso, su madre se preocupa, por eso, el futuro está amenazado.

Desde la Red Iglesias y Minería, les invitamos, a sostener la mano de Miguel, y de tantos niños, mujeres, hombres, que luchan todos los días por justicia, que defienden la Casa Común de todas y todos. En estos tiempos de pandemias, donde se hace más aterradora la desigualdad, la pobreza, y el hambre, es urgente este compromiso firme con la defensa de la Madre Tierra, de las comunidades que sufren a causa de “ese desarrollo”.

“Consuelen, consuelen a mi pueblo. Hablen al corazón de Jerusalén y díganle a voces que su lucha a terminado” (Is 40,1) es el clamor que nos exige coherencia, valentía y decisión para acciones concretas que denuncien el dolor y generen esperanza a partir de la resistencia y la organización colectiva.

Necesitamos una iglesia profética y coherente, que busque formas novedades de articulación frente a los neo colonialismos, a las imposiciones y las violencias, que suceden en tantos lugares. Dentro de la Iglesia, la vida religiosa, Obispos, diócesis enteras, redes fraternas de la iglesia universal en Europa y Norte América, las Comisiones JPIC, siguen uniendo compromisos y objetivos para enfrentar a un modelo capitalista extractivista que ya se ha denunciado, causa la muerte.

La Campaña de Desinversión en Minería es promovida por la Red Iglesias y Minería. La desinversión, es una herramienta concreta para enfrentar ese modelo económico extractivista que genera devastación de la Tierra y las personas. Desde la Red Iglesias y Minería y la Campaña, queremos acompañar  a las organizaciones de fe en su compromiso por finanzas justas y brinda asesoría, instrumentos técnicos y alternativas concretas para lograr una transformación dentro de las Iglesias. Además busca hacer incidencia y visibilizar las violaciones de derechos y afectaciones al medio ambiente que genera la minería y hacer escuchar la vida y las reivindicaciones de los pueblos y la naturaleza.  Hazte Parte!

Contáctanos: rediglesiasymineria@gmail.com

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